Toda una lección de deportividad


El Juvenil B del Atlético de Madrid se dejó encajar un gol, justo después de ponerse por delante en el marcador, debido a la ambigüedad en cuanto a la limpieza del tanto que los rojiblancos acababan de anotar. Protagonizando así de una de las acciones más nobles de este 2018.
 
 
ALFONSO DE LA ROCHA


El panorama futbolístico internacional actual, y el contexto que lo rodea, no vive su mejor momento. Los valores morales y la corrección deportiva pasan desapercibidos frente a la violencia extremista, visible en numerosos sectores radicales de aficionados; la gran politización, capaz de traspasar la frontera del estadio para protagonizar cánticos y ciertos comportamientos, más que discutibles, de la grada; y la tendencia alcista del mercado, donde millones y millones se pasean como si nada.


Precisamente, esto hace que el hecho de vivir una acción como la que protagonizó el Atlético de Madrid el pasado sábado 3 de Marzo, sea digna de mención y de reconocimiento.


 El partido: Atlético de Madrid - Getafe CF


El Cerro del Espino, lugar de entrenamiento de los de Simeone, era testigo de la jornada 22 de la categoría Nacional Juvenil, disputada por el Atlético B y Getafe CF. El partido comenzaba como uno más, ambos equipos separados tan solo por un punto y luchando por los mismos intereses: la cuarta posición.


El encuentro arrancaba y el Atlético de Madrid se hacía con la posesión y el dominio del cuero. El juego transcurría pausado pero con ciertas ocasiones de peligro en las dos porterías. Cuando quedaban cinco minutos para llegar al descanso, un contrabalón propicia que un futbolista se quede doliéndose, tendido sobre el terreno de juego. El Atlético continuó la jugada, sin percatarse de que su compañero, Marco Moreno, necesitaba atención médica, y sin ser parados por el árbitro, que tampoco se dio cuenta del choque. La jugada acaba en un gran centro que empalma a la perfección, para convertir el primer tanto, el extremo zurdo Adrián Expósito, que además sería reconocido como mejor jugador del encuentro.

 
Cuando el Getafe saca de medio campo, los de Juan Rodriguez Berraco (entrenador del Atleti) deciden no hacer oposición y dejar que el delantero, Mario Rivas, iguale el marcador. El partido prosiguió, las acciones peligrosas se sucedían, incluso el Atlético de Madrid pudo llevarse el partido a través de un penalti a favor, que los locales no convirtieron.
El partido finalizó con reparto de puntos, pero, sobre todo, con el ejemplo de unos jóvenes de 16-18 años que demostraron que el juego limpio y la deportividad deben ser inherentes a cualquier deporte.
 

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